Un café con leche no es un latte: la cultura del café en Mallorca
A veces damos por sentado, sin pensarlo dos veces, que en todo el mundo se come y se bebe más o menos lo mismo. Que en las tiendas hay los mismos productos y que hasta la comida del domingo se parece a la de casa.
A veces eso es cierto. Aunque la mayoría de las veces solo a primera vista. Quien se muda a otro país se da cuenta enseguida de que son precisamente las pequeñas cosas del día a día las que funcionan de otra manera. Y eso también se aplica al café. Mi familia lo vivió en primera persona cuando llegó a Mallorca hace 27 años. Y yo mismo lo he vivido una y otra vez más tarde, mientras viajaba por el mundo.
La diferencia se nota especialmente cuando estoy en un bar tradicional mallorquín con amigos de Alemania, Austria o EE. UU. En cuanto el camarero viene a tomar nota, surge la gran pregunta: ¿qué se pide aquí, en realidad?

Tipos de café en Mallorca
Starbucks no está en todas partes
Cadenas internacionales como Starbucks han dado a conocer en todo el mundo ciertos tipos de café y los han estandarizado en gran medida. Por eso, el espresso, el americano, el latte macchiato y el capuchino los vemos como una especie de «lenguaje internacional del café».
Damos por hecho que podemos pedir estas bebidas en cualquier sitio y que luego nos servirán más o menos lo que esperamos. Pero nada podría estar más lejos de la realidad. Cada país tiene sus propias costumbres. A veces, incluso varían de una región a otra o de un pueblo a otro. En España, y por supuesto también en Mallorca, hay una cultura del café muy particular.
Menos mal que, al menos, el café alemán de oficina, ese de filtro tan rancio, no se ha convertido en el estándar internacional.
Café solo: pequeño, fuerte y sin complicaciones
El café solo es la variante más sencilla y, probablemente, la más auténtica. Es un espresso pequeño e intenso, sin leche ni otros ingredientes. Se toma por la mañana, a media mañana o después de comer. Nadie le da mucha importancia. Te sientas en la barra, pides un café solo, te lo tomas y luego sigues con tu día.
Para mí, eso es precisamente parte del estilo de vida mallorquín: sencillo, directo y sin florituras innecesarias.

Tipos de café en Mallorca: Café solo
Café con leche: el clásico del desayuno
El café con leche es tan típico de Mallorca como la ensaimada y el desayuno en la terraza. Se compone de café y leche caliente, y normalmente se sirve en una taza grande o en un vaso. Si vienes de Alemania, al principio podrías compararlo con un café con leche. Pero no es exactamente lo mismo. El sabor suele ser más intenso, la ración es más pequeña y la proporción entre café y leche es diferente.
Es muy típico tomar un café con leche por la mañana, a menudo acompañado de una ensaimada, un croissant o una rebanada de pan tostado con tomate y aceite de oliva.

Tipos de café en Mallorca
Cortado: pequeño, pero no demasiado fuerte
El cortado es un espresso al que se le añade una pequeña cantidad de leche. De ahí viene su nombre: la palabra española «cortado» significa, en este contexto, «cortado». Es más fuerte que un café con leche, pero más suave que un café solo. Por eso, para muchos es el café perfecto para después de comer.
Cuando mis amigos me preguntan qué café deberían pedir, suelo recomendarles el cortado. Es típico, sencillo y una buena forma de iniciarse en la cultura del café española.
Carajillo, Rebentat o Rasca: un café con un poco más de personalidad
Y luego está el carajillo: un café solo con un chorrito de alcohol. Dependiendo de la región, el pueblo, el bar y los gustos de cada uno, se puede usar brandy, ron, whisky u otro licor.
En Mallorca te encuentras a menudo con el «Rebentat», la variante tradicional mallorquina del café con licor de ron. Ya solo por el nombre parece que el café ya no es exactamente lo mismo una vez servido, y probablemente no lo sea. Pero el consejo de auténtico conocedor es la «Rasca» de Felanitx, con «Canyavalls» (no apto para los más delicados). El carajillo es un buen ejemplo de lo diferentes que pueden ser las tradiciones locales. En un pueblo lo sirven con ron, en el siguiente con brandy y, en otro bar, el dueño se empeña en su propia proporción de mezcla.
La rasca o el rebentat no es una bebida que puedas descubrir de verdad en una cadena internacional. Para eso, tienes que sentarte en un bar tradicional, fijarte en lo que piden los de aquí y, en el mejor de los casos, pedir lo mismo.
¿Y qué hay del americano?
Claro que hoy en día en muchas cafeterías de Mallorca también te sirven un americano, un capuchino o un flat white. Sobre todo en Palma y en los lugares turísticos, la oferta internacional es muy amplia. Sin embargo, el americano no es una bebida típica mallorquina ni española. Forma parte más bien de esa cultura cafetera mundial que ha surgido gracias a los viajes, la gastronomía internacional y las grandes cadenas. En principio, eso no tiene nada de malo. Solo ayuda saber la diferencia.
Si en Mallorca solo pides lo que ya conoces de casa, te estás perdiendo parte de la vida cotidiana local. Y son precisamente esas pequeñas diferencias las que hacen que la vida en la isla sea interesante.

Tipos de café en Mallorca
Desde el bar del pueblo hasta la cafetería de especialidades de moda
Por supuesto, hoy en día Mallorca también cuenta con un montón de cafeterías modernas y de moda. Allí puedes encontrar latte de matcha helado, café cold brew, alternativas vegetales a la leche y variedades de café cuyo origen se puede rastrear hasta una finca concreta.
Seguramente en algún sitio hasta te sirvan un espresso triple con una guinda de nata y virutas de azúcar de colores. Me lo acabo de inventar, pero a veces tengo la sensación de que todo este tema se está desviando poco a poco hacia lo de las tiendas de batidos. Estos conceptos modernos también forman ya parte de la isla. Son interesantes, a menudo de excelente calidad y muestran lo internacional que se ha vuelto Mallorca.
Aun así, las variedades tradicionales de café siguen siendo las mismas. Un café solo, un café con leche, un cortado o un carajillo no solo los puedes tomar en las cafeterías de moda de Palma, sino prácticamente en cualquier bar normal de la isla. En mi opinión, ahí es precisamente donde mejor se conoce la cultura del café mallorquina.
Nuestros bares favoritos típicos del sureste
Claro que aquí también hay bares y cafeterías hipster muy chulos, pero si hablamos de los tradicionales, estos son algunos de nuestros favoritos (no están todos en la lista, nos guardamos unos cuantos secretos para nosotros…):
- Bar Ca Nusola (Felanitx, Plaza Palmeras/España)
- Bar Can Felia (Felanitx, Plaza Palmeras/España)
- Bar Cristal (Felanitx, Plaza Palmeras/España)
- Bar S’Abeurador (Felanitx, Plaza Palmeras/España)
- Bar S’Enfront (Felanitx, al lado de la Plaza Pax)
- Bar Mingo (Manacor, justo al lado de la plaza)
- Bar Torrente (Cala Murada)
- Cafetería Plaza (Cala d’Or)
- Antares (Cala d’Or)
- Bar Sinto (Campos)
- Sa Cova (Santanyi)
- Bar Can Guillem (Porrerés)
- L’Escrivania (Porreres)
Para entender Mallorca hay que empezar por el día a día
Cuando hablamos con los clientes sobre la vida en Mallorca, lo primero que sale a colación son, claro, las propiedades, las ubicaciones, las vistas y la zona adecuada. Pero integrarse de verdad en la isla significa mucho más que encontrar una vivienda que te guste. Significa conocer el ritmo de la vida cotidiana. Saber cuándo van los vecinos al mercado, por qué la comida empieza más tarde y qué café pides después de comer.
Son precisamente esas cosas aparentemente insignificantes las que, con el tiempo, convierten un lugar donde estar en un hogar.
Mi familia empezó este proceso hace 27 años. Desde entonces, hemos recopilado muchas historias, cometido errores, descubierto diferencias y aprendido que Mallorca es más bonita cuando no esperas que aquí todo funcione igual que en otros sitios. Si quieres leer más historias personales y consejos prácticos sobre Mallorca, los encontrarás en mi libro. Aquí puedes pedir el libro de Lucas Froese.
Y hasta entonces, recuerda esto: la próxima vez que vayas a un bar de Mallorca, no pidas automáticamente un latte macchiato. Prueba por una vez un cortado o, si el día lo permite, una «rasca».


